Ciudad del Vaticano - 07/12/2005

 

 

Benedicto XVI se pone un tricornio

Benedict XVI puts a Tricorne

 

 

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI se ha puesto varios gorros militares que le ofrecieron al final de la audiencia pública de los miércoles, entre ellos un tricornio de la Guardia Civil española que, sonriendo, se colocó sobre el solideo.

El hecho ocurrió cuando abandonaba la plaza de San Pedro en coche. Fue entonces cuando un miembro de un grupo de guardias civiles españoles presentes en la audiencia se acercó hasta el Pontífice y le entregó el tricornio, que el Papa se colocó con gusto sobre su cabeza, mientras era fotografiado.

Antes, el Pontífice también se había puesto durante unos breves momentos un birrete con una gran pluma que le entregó un oficial del Ejército Italiano, aunque la falta de costumbre hizo que Benedicto XVI se pusiera al revés.

Al darse cuenta se lo quitó y volvió a ponérselo bien, en medio de los aplausos y sonrisas de los militares italianos.

 

Vatican City .- Pope Benedict XVI has been several military caps that offered him at the end of the public hearing for Wednesday, including a Tricorne of the Spanish Civil Guard, smiling, was placed on solideo.

El hecho ocurrió cuando abandonaba la plaza de San Pedro en coche. The event took place when leaving St. Peter's Square by car. Fue entonces cuando un miembro de un grupo de guardias civiles españoles presentes en la audiencia se acercó hasta el Pontífice y le entregó el tricornio, que el Papa se colocó con gusto sobre su cabeza, mientras era fotografiado. That's when a member of a group of Spanish civil guards present at the hearing came to the Pontiff and handed the Tricorne, that the pope was placed on his head with pleasure, while being photographed.

Antes, el Pontífice también se había puesto durante unos breves momentos un birrete con una gran pluma que le entregó un oficial del Ejército Italiano, aunque la falta de costumbre hizo que Benedicto XVI se pusiera al revés. Earlier, the pontiff also had a few brief moments during a cap with a large pen that gave him an official of the Italian Army, although the lack of practice meant that Benedict XVI was put upside down.

Al darse cuenta se lo quitó y volvió a ponérselo bien, en medio de los aplausos y sonrisas de los militares italianos. Realizing what was removed and put back either, amid the applause and smiles of the Italian military

 


 

 

Roma - 07/12/2005

 

 

Benedicto XVI cambia el solideo por el tricornio

 

 

ROMA. - El Papa Benedicto XVI ha mostrado hoy su sentido del humor probándose un tricornio que le ha prestado un asistente a su audiencia al aire libre en la plaza de San Pedro. Al término del acto el Pontífice ha hecho los tradicionales saludos en distintos idiomas y tuvo un recuerdo especial para los peregrinos de Latinoamérica y España y con particular afecto a los alumnos del Seminario y Colegio diocesano de Getafe. El Papa celebrará mañana la Misa en la Basílica de San Pedro con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepción y cuadragésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II.

 

 

 

 

 


 

«Ha sido un homenaje a la vocación de servicio de la Guardia Civil»
El capellán de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez no quiere ser protagonista, pero el momento en que el Papa se puso el tricornio que le acercó para que lo bendijera ha quedado inmortalizado en una fotografía que ha dado la vuelta al mundo

«No, no, no se equivoque. En esta historia sólo hay dos protagonistas: el Papa y la Guardia Civil». Con humildad y tono afable, Ignacio María Doñoro de los Ríos, capellán de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez (Madrid), hace esta puntualización veinticuatro horas después de haber conseguido una imagen que ha dado la vuelta al mundo: la del Papa Benedicto XVI poniéndose en la cabeza, en el corazón de la Plaza de San Pedro, el símbolo por el que la Benemérita es conocida dentro y fuera de nuestras fronteras: el tricornio.

Por encima de la trascendencia mediática de la fotografía, Doñoro de los Ríos -también llamado «Páter»- destaca que el Papa, «al tomar en sus manos el tricornio para luego llevárselo a la cabeza, ha querido rendir un homenaje espontáneo a la Guardia Civil por su vocación de servicio al ciudadano, a la libertad y a la paz. En definitiva, por su labor, entre otras, en la lucha contra el terrorismo, un combate que lleva muchos años realizando de forma ejemplar, en silencio y con el sacrifico de muchos de los suyos. Este reconocimiento es el auténtico, verdadero y extraordinario valor del gesto que han recogido las fotografías que, como dicen, han dado la vuelta al mundo».

El tricornio pertenece a uno de los dos caballeros alféreces cadetes -Juan de Dios Toledo y Raúl Torres- que con el capellán acudieron el pasado miércoles al Vaticano para rezar primero ante la tumba de Juan Pablo II y asistir luego a la audiencia de Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro. El objetivo de los tres era única y exclusivamente que Su Santidad bendijera el tricornio, pero la sorpresa fue mayúscula cuando el «papamóvil» se detuvo cerca de ellos y ante la bandera española que portaban algunos de los asistentes. Para que recibiera la bendición, el «Páter» aproximó el tricornio a las manos del Santo Padre y «él, con una profunda mirada de cariño y con gesto solemne, se lo puso sobre su cabeza, como si se tratara de una corona». «En ese momento -continúa el relato del capellán- todo el mundo calló y segundos después expresamos nuestra emoción y agradecimiento con un intenso aplauso que fue seguido por todas las personas que estaban a nuestro alrededor. No fueron necesarias las palabras. Sus ojos y sonrisa lo dijeron todo».

Para Ignacio María Doñoro de los Ríos, Benedicto XVI sabía «perfectamente que lo que le habíamos entregado no era un gorro cualquiera. Él, que ha estado en varias ocasiones en España y que es hijo de un miembro de la Gendarmería alemana, sabe perfectamente cuál es el significado del tricornio; más aún, sabe perfectamente el trabajo que realiza la Guardia Civil. Un trabajo que no es una profesión -desearía que esto quedara bien claro-, sino una vocación de servicio a los españoles».

El capellán y los dos alféreces cadetes regresarán a Madrid mañana, sábado, y el destino que tendrá el tricornio bendecido y con el que el Santo Padre cubrió su cabeza es aún una incógnita. De momento, se cree que se quedará en manos de su dueño, aunque cuando lleguen a Aranjuez, «Dios dirá».